El ejemplo de la torta

Marcelo se despertó con ganas de preparar una torta de chocolate. Se levanta animado de la cama y se va al supermercado más cercano a comprar los ingredientes para el postre.

Compra huevos, leche, harina, chocolate. Pero ¡Oh, sorpresa! Cuando va a buscar la mantequilla de la marca que le gusta: no hay. Marcelo agarra una rabieta y deja todos los ingredientes en el supermercado y se va a su casa con las manos vacías. No hay torta y hay mucha frustración.

¿Cuántas veces vives este ejemplo en tu vida? ¿Cuántas veces dejas de hacer algo que quieres porque uno de los ingredientes no está como deseas? ¿Qué ganas con esta actitud?

¿Cómo sería la historia si fuera diferente?

El mismo Marcelo, con las mismas ganas de preparar la torta, descubre que no hay de la mantequilla que él quiere comprar. Se dirige a otro establecimiento y tampoco hay. Va a un tercero y se terminó. En el cuarto mercado, se anima a probar algo diferente y compra otra marca.
Va a su casa y hace la torta de chocolate. Si bien, el postre no le quedó exactamente como la él le gusta, se dio cuenta que no le quedó ni mejor ni peor que otras veces: simplemente le quedó diferente. Era otra torta.

No siempre los hechos van a suceder como lo deseamos. Las personas no son como nosotros queremos. Y cualquier cosa puede pasar.

Es nuestra decisión hacer “la torta” o no. Es nuestra decisión buscar otros ingredientes, marcas, posibilidades o quedarnos con lo que hay. Podemos negociar o no. Podemos estar o marcharnos. Es nuestra vida y nuestra torta.