La frustración – El tema no es sentirla, sino qué hacer con ella

Si nos imaginamos a un niño de unos 5 años a quien le acaban de comprar un cucurucho repleto de helado y a los minutos se le cae al piso su helado, ¿Qué creés que sentirá? ¿Cómo reaccionará? ¿Qué hace o dice el adulto que lo acompaña?

 

Es probable que el niño llore o se moleste. Perdió algo que deseaba, que tenía entre sus manos y que le gustaba. En dos palabras: siente frustración.

 

Si un adulto viene y le dice “Tranquilo, todo está bien”, “No pasó nada”, “No llores, es solo un helado”, es probable que lejos de sentirse mejor, el niño se sienta aún más rabioso.

 

La frustración es una de esas sensaciones que tiene mala publicidad. Parece que es “malo” sentirse frustrado. Ahora bien, ¿Es tan malo frustrarse? ¿Qué tan terrible es sentir frustración?

 

Si hay algo que se es frecuente en la nuestra vida, es la frustración. No todo sale como lo deseamos. Ejemplos: Quiero que salga el sol y llueve. Me quiero ir de viaje y no puedo. Quiero dormir hasta tarde y debo levantarme para ir a trabajar. Todos los ejemplos son muestras de pequeñas frustraciones que vivimos a diario, quizá la diferencia sea la forma en la que la maneja cada uno.

 

La madurez o el crecimiento personal no están vinculados con NO frustrarse. Desde otra mirada, lo interesante es  qué hacemos cuando tocamos esta sensación de no haber logrado lo que se deseaba, de haber perdido lo que se tenía, de que las cosas no salieron como esperábamos.

 

 

¿Dónde coloco el foco de atención? Si no logré algo que deseaba, puedo solo enfocarme en esa meta no alcanzada y de esta manera, sentir aún más frustración. En cambio, al ampliar la mirada, se encontrará una nueva respuesta o una nueva opción.

 

Por otra parte,  ¿Cómo me acompaño en este tránsito? ¿Cómo soy conmigo en ese momento de frustración? ¿Me ayudo o me critico? Si me “mal trato”, el sentimiento negativo puede incrementarse. Sería como decirle al niño que se le cayó helado  por su culpa y darle toda una lección sobre el hecho.

 

El secreto, si puede llamarse de alguna manera, es descubrir cómo deseo caminar conmigo. Entender a mi frustración y saber que hay “algo” que quería y no tengo y que esa situación me genera pesar o molestia. Ser tolerante conmigo y darme más ayuda y menos críticas.

 

Realmente la meta no es NO sentir frustración. Sino atravesarla de la mejor manera, para que al final de este trayecto, pueda haber sacado algún aprendizaje de la experiencia y esté listo para la próxima aventura.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s